Los viernes del #patorebeldedelcallecalle: Fecha 20

El partido con Ñublense fue el primero de esta temporada, se jugo el domingo 4 de febrero en Chillán y fue triunfo para el local por la cuenta mínima, con gol de Hugo Bascuñán a las 55 minutos. En términos generales el compromiso fue trabado con pocas llegadas a porterías, el empate era lo que se firmaba al término de la primera fracción y se veía como el hecho más probable, pero el partido dura 90 minutos, y creo que fue un solo error en la defensa valdiviana y gol de Ñublense.
Fue un partido distinto, el equipo mostro una actitud diferente, confianza, y que a pesar del resultado, para los que estuvimos presente aquel día sabíamos que era otro torreón, (tuve la oportunidad de regresar con el mítico campeón de América Rubén Espinoza, actual gerente deportivo de Ñublense, que entre anécdota y anécdota, en esa fecha uno nos dijo: “tranquilos, no pierdan la fe en su equipo, el torreón tiene un buen trato de balón y un entrenador comprometido, su equipo dará que hablar esta temporada”) atrás había quedado ese equipo que la temporada anterior, le quemaba el balón en los pies, que era temeroso y a pesar que tuviera destellos de fútbol se desvanecía en el transcurso del juego (ojo, sólo realizo un resumen de la temporada anterior. Distinto sería se lo vemos por DTs, el análisis debería ser mas profundo). Con la llegada del Profe Aravena, se ganó en lo mental, la actitud cambio y el compromiso iba siendo mayor, el fútbol, aún estaba al debe, pero alcanzo para mantenernos en la división.
Comenzamos con una derrota pero el objetivo estaba, en palabras del Mortero es el ascenso, ¿Por qué no?, ¿por ser un equipo nuevo no se puede soñar en grande?, recuerdo que muchos por redes sociales decían que esta vendiendo humo, que el equipo no se ha reforzado lo suficiente en comparación al resto de los equipos, pero vamos, el juego de la B es aguerrido y donde todos deben estar comprometidos al 100% , de colocar muchos huevos, y que quede claro que por individualidades no se gana. El objetivo está y es un sueño que nadie no los puede quitar, y sí, vamos por él. Creo que todos los que vamos al estadio domingo a domingo, esos 1.200 tenemos el mismo sueño, personalmente me da igual si llegan 1.200 más, lamentablemente la idiosincrasia del valdiviano es así, triunfalista, amante de las finales y del triunfo asegurado. Ejemplos hay muchos, Básquetbol, el CDV que anduvo de capa caída volvió a jugar con sus 1.000 de siempre (siendo considerado), Las Animas que va bien en la B, volvió a jugar con sus fieles de siempre, por otro lado se jactan que Valdivia en una ciudad de remeros, y cuando hay regatas ¿está la costanera repleta de gente como antaño?, para que decir del Atletismo, que queda prácticamente para el grupo familiar y de colegio. En Valdivia somos una población de 167.000 habitantes y sólo el 0,7 % asiste al fútbol. Lamentablemente el deporte en Valdivia no mueve gente, mas que a las finales.
Es una realidad, la mayoría del valdiviano no se identifica con los deportistas de su región y ciudad ¿por qué? Dejo abierto el debate.
Los invito a identificarse con los colores de su ciudad, a conocer a los deportistas que nos representan en las distintas disciplinas.
Por Pato Chico.


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